#YoSiTeCreo

Últimamente, me hierve la sangre cuando veo las noticias.

Ya no solo en política invaden nuestro territorio personal y dicen cosas en nuestro nombre. No.

Antes, los agresores gritaban a los cuatro vientos que las víctimas eran las verdaderas culpables de sus actos, pero ahora también, los agresores se respaldan, se escudan, cobardes, deciden, si las víctimas mienten a través de cómo actúan en su vida tras la agresión.

ESTOY HAR-TA.

Estoy tan harta, que me cuesta escribir.

Estoy tan harta, que mi momento menstrual me acompaña en esta destrucción en forma de letras.

Y es que estoy harta de que esa valiente mujer, que ha dado la cara por todas nosotras, por evitar que esos cobardes, maníacos, mentirosos, violadores vuelvan a cometer un ultraje como ese.

ultraje
  1. nombre masculino
    Hecho o insulto que ofende a una persona por atentar contra su dignidad, su honor, su credibilidad, etc., especialmente cuando se hace en público y con cierta violencia.

Utilizo ultraje porque no se me ocurre una palabra que muestre tanto horror como lo que ocurrió y sigue ocurriendo.

La agresión SIGUE OCURRIENDO.

Y me duele, me duele mucho, pero no tanto como le puede doler a una persona a la que no le permiten quitarse el estigma de “víctima”, a la que siguen para corroborar cómo debe ser el día a día de una mujer violada.

Antes, se nos juzgaba por cómo íbamos vestidas, por si estábamos provocando con nuestra forma de ser, de caminar, de pintarnos los labios.

Y es que vivimos en una sociedad curiosa, ¿no? Desde pequeñas se nos obliga a tener una cierta imagen, a seguir unas tendencias, a maquillarnos para que no se muestre nuestra verdadera cara. Pero a la vez, se nos juzga por ello.

Se nos juzga, se nos sigue en la calle, se nos invade a “piropos” de mentira, que lo único que nos hacen es sentirnos más “presas”. Y se nos viola.

Sé, que no puedo hablar de cosas que no me han pasado, sé que tengo que sentirme agradecida porque no me haya pasado, pero dentro de mí, hay una voz que dice, todavía.

¿Por qué esa voz nunca se silencia? ¿Por qué esa voz no me deja tranquila ya?

Siento en lo más profundo de mi ser, cada violación, cada ultraje, cada agresión, como si yo la hubiera vivido y es que sé, que aunque ahora en esta vida no la haya vivido, en mi pasado se encuentra algo ahí, en mis ancestros una mujer sufrió, y yo lo sigo sintiendo.

La represión de los sentimientos alivia, pero se expande.

Con esto no quiero decir que haya una única forma de actuar tras una agresión sexual, ni que haya una forma mágica de disolver un hecho así.

Pero  lo que tengo claro, es que silenciar a una víctima, juzgar a la víctima, seguir a la víctima, no hace más que perpetuar este arcaico sentimiento de que la víctima es la agresora.

¿Por qué no nos damos cuenta de que el agresor es, actualmente, el agresor? 

Siento en el alma, todo lo que está pasando. Sentía en el alma, que tenía que compartirlo con vosotras.

Siento si has tenido que pasar por una situación así, siento si lo estás pasando ahora mismo, pero sólo quiero decirte, que no has hecho nada malo, toda tú eres luz y bondad, por favor, por favor, por favor que no te marchiten ese corazón tan bonito que tienes, que no te marchiten la juventud y sobre todo la valentía, por dar un paso y ayudarnos a todas.

#Yositecreo y sobre todo, te siento.

 

PD. Sé que igual este artículo está mal ordenado, está enfurecido y escrito con manos de marea en noche de tormenta.

 

 

3 comentarios en “#YoSiTeCreo

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